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Poesía de las Ideas / Son Propiedad Intelectual Previamente Inscrita / Blog de Sergio Meza C. ____________________________________________________________________________ Literatura, Filosofía, Arquitectura, Urbanismo, Cine, Música

El Acto Arquitectónico en Gaudí

Dije cosas diversas acerca de Gaudí en el post anterior (El Acto en la Arquitectura), pero él proyectaba como si la agreste manera se entrelazara y se uniera a la artificial disposición del mundo de los hombres, y así decíamos que sobrenaturalmente estaba dispuesta la arquitectura de Gaudí, a la suerte de la torsión natural, adaptada a la obra en sí, engañosamente figurativa.
En Gaudí la figuración es diversa, y por momentos deja de serlo para tornarse abstracción nada más, pero todo en rangos que van desde la hidra que grita, hasta la torre que se cae hacia su espiralmente dispuesto centro de convergencia de las piedras (las torres de La Sagrada familia). Luego las formas de Gaudí recurren, sin cortapisas, a la figura y a la fórmula abstracta, sin intermediarios ni recursos encubiertos.

El acto arquitectónico gaudiano, se extiende hacia el punto intermedio de la civilización y la naturaleza, entrelazadas en formas dispersas entre rangos expuestos y legibles.

Los espacios de Gaudí son, de alguna manera residuales desde este matrimonio àspero del artificio humano, perdido y segregado por la libertad de la ley natural de la materia; si. La materia en Gaudí cobra su Ley natural al cruzar espirales de caracoles con entroncamientos de las piedras brutas arraigadas en su inclinado soporte de bóvedas nuevas y casi irreconocibles; en Gaudí el zócalo es lugar y la altura es inicio invertido de curvas naturales recogidas y trastornadas hacia la unidad nueva y generadora de un espacio de forma civilizadamente tosca, cuando el ojo se recoge a la moldura. Como el leñador se entrega a la luz del brillo de la hoja que tiembla, sin perjuicio de tener que dar cuenta de troncos milenarios. Pero esculpe, pinta con retazos de materiales pobres y engarza joyerías formales; arrancan las superficies desde la ley de su mosaico de vocación matriz; y la parte encumbra la columna y la banca abanica la explanada suspendida en entroncamientos vegetales que son roca dispuesta como durmiente vertical; entonces el drama del equilibrio se une al drama de la materia en su danza de situaciones dislocadas, y tras esa suerte de bruta manera, se entornan muros de prolijos granos de frutos inventados; y hablar de su barroquismo, es casi superficial, pues a más ahondar, no es su profusa manera la que se justifica en si, ya que silencios de vacío residuales (como dijéramos) acogen al hombre como es acogido el animal herido en el lecho de hojas secas de un bosque inmaculado.

Entonces se animaliza la humanidad en la aventura dispuesta del bosque de artificios, donde la elegancia es soltura y la soltura es perplejidad.

Y Gaudí es misterio en definitiva; ¿cual será su acto arquitectónico, cuando no es más que un bosque de piedras elegantes las que, según la manera, aparecen en su obra?.

Van der Rohe, a la inversa, despliega el vacío como protagonista de lecturas acontecidas en la plena comprensión de su esplendor elegante de blancos muros y relucientes pilares de bronces solitario, cuando el espejo de agua tiembla y una hoja se infiltra en sus lugares de impenetrable soledad. La arquitectura de Mies Van der Rohe es inversa a la arquitectura gaudiana, y esto es tan evidente como el español que uso para expresarme. Nada sino obviedades surgen de la moderna extensión traslapada en superficies perpendiculares, que transparentan una manera externa y humanamente impostada, en la suerte de quietud y falta de multitud. Tan admirable lo uno como lo otro. Sin embargo a Mies se lo entiende, pero a Antoni no podemos sino disponerlo como la perplejidad del monte y sus arbustos, como extraños agentes de segregación de los hombres.
Hace milenios que salimos de la primordial manera, para estarnos amoblados y con las herramientas de la humana transformación; si nunca han salido al campo a encontrarse perdidos en el no lugar natural, no entenderán lo que digo; nada en la naturaleza acoge al hombre civilizado sin que este se deba transformar en su esencia, para estarse recogido en las piedras liberales de una intervención inexistente.

El hombre en lo agreste es punto menos que "nada más que la ausencia de arrimo y lugar propio" , ahora, que solo hemos hecho de la extensión una suma de zócalos y solares de horizontal revuelo y calzada forma.

Vestido el hombre, con el mundo, aquel trozo de soledad libre de la mano humana no conoce acogida, y es radical aquello, y es evidente.

Semanas estuvimos en mil novecientos ochenta y siete en una isla del archipiélago de los chonos caminando en el fango y descansando en la tierra; cuando volvimos a Puerto Chacabuco, estábamos sorprendidos por el radier del puerto, adonde nada se hundía y la superficie empujaba al pie hacia el centro de la propia esencia de erguida manera de habitar; y pensamos en que la arquitectura de lugares tan asolados de personas, no eran sino maneras de trazar plataformas de levantamiento hacia contemplaciones acantiladas y alejadas de las islas minúsculas, que solo albergaban destellos de marea y temporal.

Y así me estoy impotente, ante la natural arremetida de Gaudí en sus naturales edificios, que intestinamente estancan al hombre, en maneras suspendidas de agreste distancia y artificial acogida.

Ambigua manera de estarse en las casas y palacios gaudianos, cuando no sabemos de otra perplejidad semejante.

Manifiesto mi actual impotencia ante tamaño acto misterioso que no alcanzo a vislumbrar.

Otro día será, otro año u otro momento, pero ahora no; definitivamente no.

Gracias por la paciencia.


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Comentarios

  1. interzante, interezzzante......, interezzzzzzzz...aanteee...

    ..zzzzzzzzzaaanteeee, zzzzzzzzzzzzzznnnntee....
    zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz..., zzzzzzzzzzzzrrrrr.

    Comentario de Somnoliento hace 2 años y 32 meses

  2. Somnoliento (Ref. El Acto Arq. Gaudí): Gracias; te diste la molestia de aburrirte; mientras hables con la verdad se acepta. Imagínate; si al final no logro concluir mucho.

    Pero no me disgusta el resultado en lo personal. En fin.

    Comentario de Somnoliento (Ref. El Acto Arq. Gaudí) hace 2 años y 32 meses


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