Limítrofe Destello
Sergio Meza C., Villa del Cobil, Rengo, Cachapoal, Chile, Sudamérica - 21-03-2007 12:58:44 | Categoria: Análisis

Suelo irme de palabras diversas, sin que ellas sean un dechado de transparencias y accesibilidad en el lenguaje; experimento hasta el límite de la comprensión, de manera tal que lo que expreso pueda ser más de lo que pienso y no menos de lo que puedan ser las uniones y yuxtaposiciones de los elementos escritos. “pasión conclusa”, “dispersión de mansedumbres”, “genuflexión de la abstracción pura ante su impotencia de ser en el mundo exterior” inclusive dije anteriormente. Ante esta última descripción, puedo decir que instauré una suerte de alegoría, adonde personifiqué a algo tan inmaterial como la abstracción en sí, para decir que ella, la disociación de la realidad concreta, era una persona que se subordinaba ante la realidad del mundo, al cual podría iluminar pero no poblar en sus esencias. Más no siempre puedo explicar tan directamente lo que quise decir, porque simplemente no siempre sé lo que quise manifestar, ante percepciones de sentidos difusas y a veces algo inexpresables. Por momentos el lenguaje se cae ante la impotencia de aludir lo inaludible, como lo que sería, por ejemplo, estarse ante la plenitud de Dios, cara a cara con todo lo que esa máxima experiencia arrojara ante un ser humano limitado por esencia.Nuestra humanidad es esencialmente limitante en sus experiencias, siempre atados a nuestros sentidos que son, a contra canto, la manera de comunicarnos con el mundo. Tal paradoja es el punto del Limítrofe Destello que por momentos surge de la unidad de las sentencias y sus ladrillos constituyentes, que son las palabras, noventa y nueve coma noventa y nueve por ciento existentes y cero coma cero uno por ciento creadas desde las anteriores.
Metáfora ejemplar: …
…siempre arribo al genial Picasso para decir ciertas cosas en las que mi propia búsqueda es impotente; él, don Pablo Ruiz Picasso, cometió la locura de trepanar los cuerpos en el espacio tridimensional, para despojarlos de reconocimiento Absoluto, con tal de manifestar desde su modo creado, el desdoblamiento de los volúmenes en la retina, como en ella se plasman, cuando vemos el anverso y el reverso de las cosas ante el intelecto.
Tomar la realidad de mundo, y desdoblarla para “pegarla” en la tela haciendo comparecer la totalidad de impresiones del espacio y sus habitantes es magistral para un mundo que desde hacía más de doscientos cincuenta años estaba aprisionado en su propia técnica de representar técnicamente la realidad por medio de la perspectiva, que trajo la profundidad a la tela desde procedimientos quirúrgicamente exactos y asertivos, detonados en puntos de fuga múltiples y convergentes a los cuerpos en el espacio; su colmo, el de la perspectiva por cierto, lo alcanza Alberto Durero y su Cristo bajado de la cruz sobre la piedra donde fuera amortajado. Simplemente trae a presencia la profundidad en la superficie bidimensional, como si la primera fuera parte de la segunda.
Picasso hace al revés, pues ante él hay que “ver con los ojos del intelecto” ante telas donde los gatos están como destruidos por el paso de un camión apresurado que dio cuenta de su cuerpo extendiéndolo en el pavimento.
Picasso no descuartiza ni tritura; Picasso manifiesta la multiplicidad del tiempo ante los cuerpos que se presentan como múltiples ante el cerebro que reconstruye.
Picasso trajo la cuarta dimensión, la del tiempo, a la superficie. El Guernica es su cumbre, en sus pulsos de movimientos perpetuos donde la muerte, la luz y la destrucción gobiernan, haciendo del recurso cubista un homenaje al sacrificio de un pueblo destruido.
Vuelvo a lo primero: …
…en la personal incompetencia de una suerte de ansiado “cubismo” (no propiamente tal ya que lo aludo como metáfora) voy a por las cosas que entiendo y desconozco, trepanando la percepción, y trayéndola a presencia (la esperanza es lo último que se pierde) desde las conjunciones experimentadas.
En mi texto “La Expresión Poética del Sentido Manifiesto” digo, por ejemplo:
“Solo así vamos hacia la fortuna del arrobar la sombra de aquello que se estanca en su ley, que se hace leyenda de estancia lóbrega y sutil, diré. Pero no diré lo indecible, que es numeralmente impotente e inmanentemente trascendente”, …y si me preguntan qué fue eso no sabré determinarlo a plenitud sin adentrarme en una exégesis extensa y descartable, pues en un estado de introspección me encontraba, cuando automáticamente dejaba las palabras atadas como se presentan.
La experiencia me ha mostrado que resulta casi imposible eludir el sentido de las frases; este persiste y se impone a porfía desde los hombres, y en esa confianza hecha certeza es que me explayo en ámbitos inexplorados.
Confío en el destello entonces,
que se puede hacer presente en el lector,
por partes o por totales,
pero destello a fin de cuentas.
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