Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

[1]

Poesía de las Ideas / Son Propiedad Intelectual Previamente Inscrita / Blog de Sergio Meza C. ____________________________________________________________________________ Literatura, Filosofía, Arquitectura, Urbanismo, Cine, Música

Hipodérmicamente

[Aproximaciones masculinas a las cadencias del enamoramiento. Con alusiones indirectas a lo precisamente entendido como atingente, diré. Nada franco y explícito en suma, pues todo es un ramo de locas confusiones.
Hablaremos aquí solamente del amor erótico; del que se encuentra entre iguales en correspondencia y complemento]



1
Tras el velo invisible y la somera pausa del día, se posa de pie con su frente tocando la pared descubierta y deslavada, y mira hacia el suelo, encausado por una suerte de sutil latido perceptible. Habla su corazón y no puede abstraerse a la persistente presencia ineludible. Sin encuentros, sin abrazos, sin nada tangible, salvo la certeza abstracta de palabras y señales arrojadas a un blanco impreciso e intuido

2
Escucha la música con la capacidad de evocación del lobo aullando sobre la colina ante la luna y la explanada agreste, con la soledad que no es amenaza sino celada e imperio.

3
Todos los recuerdos relacionados, convergen con un aire diáfano y claro; como si todo brillara y todo fuera parte de una misma gala permanente de ademanes y gestos entornados por la mirada y los cuerpos, decorados con ropajes livianos e insinuantes

4
La piel es suave y los ojos vibrantes. Se establecen distancias entre los cuerpos de manera tal que el aire entre ellos calza como si un tercero flotara entre ambos; a ese cuerpo le podemos llamar “deseo”

5
Los pasos hacia la reunión son gráciles y acompasados; la seguridad es una apuesta que se debate entre lo terso de la carne y la tensión muscular, por decirlo descarnadamente

6
Cuando solo es un simple y austero café el centro de todo, su humo arroba al olfato, siendo néctar de aprensivo deseo y espera latente.

7
Cuando es una cena lo dispuesto, ella es pausada y lenta como escurre la gota de lluvia por el filo de la espada, en la contienda retenida y ante el destacamento enemigo

8
Ante la multitud es convergente la búsqueda y aunque sea un mar de personas las que se agolpan ante el acecho, saldrá implacable el ojo que se encuentra con la mirada, ante una suerte de tensión deliciosamente atrayente y magnética

9
La espera es tal que ni la demora ni el apuro aparecen como afortunados; solo será precisa la manera extensa y subyacente en que el tiempo escurre como lo haría la miel

10
El Paisaje se extiende con límites indefinibles, ya que lo que se ve es reflejo de lo que se es, y cuando se siente profunda e intensamente, las cosas se le parecen al cuerpo y al alma, pues alma y cuerpo son uno solo en estos casos, y la extensión se configura con la pasión y potencia del que anhela

11
La luna; ¡ah esa luna!; ¡cuantos reflejos condensa, ella, con su mar de cráteres certeros!, como si ellos fueran imagen de la multitud de encargos de contemplación recíproca. La luna es el objeto más recurrido por quienes aman; ella está presente y se le puede dar el sentido más vasto; si está menguando, así será la distancia cuando se está al acecho. Si está llena será pletórica de encantamiento y plenitud, como la unión y el compromiso. Si no se encuentra, ella se retirará al vasto océano del sigilo de las almas al lugar más secreto. Es casi como si la luna misma fuera el amor

12
La sorpresa. Ella es como el toque del esgrimista, que sorprende a contrapunto. El amor es sorpresa y humor latente. El humor y el amor riman como si fueran una sola Palabra

13
La fineza. Es la clave inicial, que mezclada con el furor entrega la potencia del deslumbramiento. Elegancia en la fineza y requiebro de ciertos ademanes gruesos y potentes, para relucir viriles ante aquella suerte de Arrebol de Viento, Hojas y Hierba que es el cuerpo atento a la puesta en escena preliminar

14
El deseo anuncia, sin lugar a Dudas la culminación, así que de él no hablamos, sino que aludimos a lo preliminar que viste de oro a la contienda.

15
La intensidad es cambiante y latente. Se debe comprender que solo de alternancias entre sutilezas y contrastes moderados se alcanza el enamoramiento severo y definitivo. Qué se yo; es como si se estuviera en una suave danza velada, que hace del verbo un arabesco de sinuosas celadas de entrampamiento voluntario. Ella, si, ella, será el avecilla serena que sin cautela caerá en la sinuosa cesta cubierta de raso y cojines, adonde será honrada con el canto a su esplendor, o por lo menos es lo que intuye (y es aquello por lo que se juega su entrega)

16
La ciencia ha determinado patrones de Belleza, proporciones y rasgos que estadísticamente logran en mayor medida que exista la atracción sexual, sumado a los aromas y la lectura del buen ejemplar complementario, pero dentro de esta suerte de pie forzado es que hablamos, no para decir que será como la proporción y la armonía digan, ya que se han dado con la mayor y más severa de las intensidades los enamoramientos que no obedecen a nada de lo esperado, y ocurrirá que sin miradas ni contactos corporales, podrán algunos sentir la más profunda ligazón de pareja, fruto de intelectos que calzarán como dos trozos heridos, de una misma galleta de jengibre de dulce y melifluo sabor. Más de alguien así lo sabe y de aquello puede dar fe

17
El enamoramiento es angustia y dicha simultanea, y produce efectos en el cuerpo que trasuntan beneficio de fragor y sentido vital. El amor será una meta dispuesta como se dispone el cuerpo desnudo en el lecho, para quien se aviene a él, a perderse en los aromas y la fortuna del que es correspondido.

18
Nada debiera tener el amor con la correspondencia, ya que de negaciones al propio impulso, están pavimentadas las más ardientes contiendas de esperanza y pérdida de la cordura rectora.

19
El amor, más que el enamoramiento, que es su pórtico dignificante, será camino y sendero.

20
El enamoramiento será disfunción apasionante; será revolución de cuerpo y alma en pos de nuevos rumbos, para rehacer el limo que ya se encostra en el cuerpo y la esperanza.

21
Existe la posibilidad de que se busque el enamoramiento para sentar nuevas bases de nuevas existencias, para aplacar la conocida huella de un bienestar predecible.

22
Se debe saber que el enamoramiento y el amor conducen a lo mismo, y como pórtico y celada respectivamente se cierran tras de sí.

23
La entrega al camino convergente de estos avatares, conlleva renuncia y arrojo; coraje en suma, pero nada (bien digo) nada augura ni asegura éxito o victoria.

24
En el enamoramiento y en el amor todo es apuesta.

25
Es propio de seres humanos buscar el enamoramiento, pues es una suerte de aventura sublime esta sinuosa carga de impulsos y negaciones abruptas.

26
Bien dijimos alguna vez que enamorarse es perder la calma, y amar es recuperarla, pero suele la paz encontrar arribo en su contraste

27
Bien sabrá una persona experimentada, que no es suficiente una Belleza exuberante para detentar la posesión del amor más intenso y profundo, toda vez que personas bellas suelen perder su vida en ejercicios hedonistas de auto contemplación, adonde no cabe aquel que nada pide sino ternura y acogida.

28
La Belleza corporal puede ser una trampa. Y la inteligencia puede ser una clave, pues la complejidad de la inteligencia aguda y creativa, puede detonar más encanto que el torso más terso y recio, en cuanto ellas son quienes deciden si es la estrategia o el arribo lo pleno. El amor está lleno de sonrisas y sorpresas, el mismo que desecha el pertinaz topón torpe y plagado de narcisismo

29
El amor sabe de un solo sentido, que es el de su propia edificación y artesonado grácil e imperceptible

30
La fortaleza del amor se basa en la alternancia entre el misterio y la apertura

31
Pensemos en el amor que tiene obstáculos para explayarse. Este amor se manifiesta en la sublimación de la espera permanente. Ella se torna dulce y angustiosa, diremos, pero finalmente este sabe de buscar su salida, siempre en pos de una cierta elegancia que deje, por lo menos aparentemente, la suerte de prestancia del que se ve involucrado

32
El consuelo del amor que no se explaya, radica en la elegancia de su transformación en recuerdo o sublimación

33
Pero ¿es posible la sublimación del amor, cuando este es sublime en sí?. Es posible que al hablar de sublimar el amor solo se aluda a la renuncia racional y voluntaria, en pos de distractores dignos y gratificantes. Pero esto es solo una posibilidad.

34
El amor del que hemos hablado es importante e ineludible; quien renuncia a él desecha su propio ritmo interno; gracias al amor de complementos es que se unen las cosas en el mundo. El amor de complementos es la ley rectora del universo, y quien sabe de su digno acontecimiento en su propia existencia, se siente engalanado por las procesiones de serenas estrellas que desfilan la curvilínea fuga de la materia por el abismo de oscuridad y esplendor

35
El amor es esplendoroso y digno. El ser amado se dignifica en el amor del otro

36
Ser amado es ser honrado

37
La honra del ser amado se explaya en delicadezas extremas y oportunas. El amor digno y edificante del que hablamos sabe dar sentido a las manifestaciones más austeras y asertivas, como son la construcción de un recuerdo a partir de elementos dispares y congruentes.

38
Sabe ser creativo el amor que establece puentes de sentido, en las partes más dispares que se marcan como puentes en el río de la pasión y la cotidianeidad

39
El que ama, de una u otra manera es feliz

40
La felicidad del amor es una sola. La felicidad del amor es la felicidad de la renuncia ante aquel que se nos enfrenta y engrandece

41
El amor implica retribución

42
El amor implica compromiso (y lamentablemente esto no es opcional)

43
El amor tiende a la perpetuidad

44
El amor suele estar en prueba permanente

45
El amor es como una vigilia perpetua, donde el arribo es trampa y el estado alerta es gratificante

46
Para el que ama todo es hermoso, o por lo menos todo tiende a la Belleza

47
La Belleza que percibe el que ama puede ser como el reflejo de su propia sensación manifestada externamente, como ya se dijo, luego, el que ama es bello al iluminar su mundo

48
Solo a título de contraste, recordemos a aquella armoniosa y bien dotada mujer, que solo sabía de quejas y exigencias superfluas; cuan despreciable es su compañía y cuan inferior aparece ante aquella otra que en su simpleza solo sabe de acogida y esplendor inmaterial.

49
El amor pleno y verdadero es para almas maduras y sabias.

50
Y como todo en la vida, el logro aparente, puede ser el impostado fracaso temido

51
Solo de amor vive el hombre, pues el amor termina siendo la meta y el origen, pero a fuerza de velado encanto es que actúa, así que déjate atrapar por él, aunque tu precio debas pagar

52
Nada malo, entonces, se puede esperar del amor, sin perjuicio de una suerte de celada aparente y cegadora. Llamémosla “la preponderancia del propio esplendor”. A qué me refiero con ella; pues a esa cualidad que es colmo de atributos de cada quien y que termina, acaso, obnubilando al opuesto complementario,

haciéndolo creer

que aquella cumbre personal,

es medida para la persona en sí.


[Volver a la Página Principal de este Blog]

Referencias

Dirección para referencias

Comentarios


Recordar datos


[1] © Todos los derechos reservados al autor
Sindica este sitio usando: RSS 1.0, RSS 2.0, Atom.
Esta bitácora se mantiene con Bitacoræ.
LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009