La Sensación de Fugaz Verdor Agreste
Sergio Meza C., Villa del Cobil, Rengo, Cachapoal, Chile, Sudamérica - 08-01-2007 22:01:19 | Categoria: Experimentos Sintácticos
Es repentina la comparecencia del pleno atisbo de verdor reventado en el ojo, como lo hacen los fuegos de artificio. Pero solo al pasar y de un modo absolutamente pasajero es que el abrazo del ramaje, gloriosamente descuidado, te arroba y te retrae. Entonces no hay tiempo ni comparación para entregarse en plenitud a la entrecortada contemplación de las hojas enmarañadas, que se desgastan y caen resecas en el suelo renegrido, cuando se desborda junto al pavimento del paso del ciclista que se percata del estallido hecho, de alguna manera, para aquel que en un momento de un día de un año cualquiera con el sol del incipiente verano supo ver el sentido de magnética atracción , que se da cuando la abeja o el ave se allega al matorral, para descansar la lineal caminata aérea que se desboca con el capullo de ramas, tronco y florescencia pertinaz.Casi es un cliché decir que la unidad se establece cuando se percibe en el propio cuerpo el acontecimiento que se desarrolla ante la propia existencia; pero es así en verdad que en una vuelta de camino cualquiera se estuvo esperando la historia del mundo y del universo entero, para entregar el nexo perpetuo estallado en un segundo de verdor del ojo que se está como cuando la flor revienta para el que se apresta a besarla en la entrega recíproca de la Belleza que estanca la propia en la vida del que se allega. Entonces ya todo es parte de la forma acontecida de la función simétrica del ave peregrina en el paso del estambre y del polen viajero.
Y la quietud del árbol es inversa a su propio viaje engastado en el otro ser, que bienamado se lanza a la múltiple señal de la vida en aquel otro ser distante, pero encerrado en su propio anhelo de recibir la otra distante señal de vida enroscada en distancia, aroma y Belleza, de patrones pausados y extendidos en el valle o los valles o las comarcas o las cuencas hidrológicas, o las hoyas hidrográficas donde campea el color ensanchado de uniones fugaces y pasajeras, como pasajero fue el éxtasis sutil de quien caminó a otros avatares, y supo ver la clave tan digna y diáfana como el brillo de la luz del sol en las formas de su sistema acontecido.
¡Ah!, si solo pudieran entender que no narro el hecho, solo narro el amor hecho carne en los eventos encadenados, como encadenada es la múltiple gama de medidas de la luz hecha onda a lo largo del extenso universo estrellado para el contentamiento de acaso un perezoso ser colgado de una sola mirada para un solo segundo de paz y armonía.
Y así la vida es otra, pero constelada de eventos como el que narro.
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