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Poesía de las Ideas / Son Propiedad Intelectual Previamente Inscrita / Blog de Sergio Meza C. ____________________________________________________________________________ Literatura, Filosofía, Arquitectura, Urbanismo, Cine, Música

Absolutamente 4

[Saber de la propia muerte inminente e insinuar la vida eterna
en una Batalla de hace 400 años]


Enfrentados en el campo, estamos los bandos de la opuesta contienda, a sabiendas del perjuicio a venir y de la holgura a perder. Avanzo con el brío del potro herido, a la carga de mi orgullo, con la espada en la mano, y el grito en la garganta. Si es que acaso viví para un momento, es para el presente; aquí mi esplendor es arrojo y el destino es incierto. Caemos a la par de las flechas y las rocas, entre llamaradas y pedradas, pero ¿acaso importa la acometida mortal, cuando todo se ha puesto a las manos, de la suerte y la Batalla?. A contramano de todo augurio caí de los primeros, pero luché por levantarme y continuar, aunque no estuvieran mis ojos, y la izquierda de mis manos. A nadie alcancé a enfrentar y nadie sufrió de mis golpes, pero ya no importa. De espaldas miro al cielo, y las nubes continúan su paso por el indiferente espacio del mundo que de los aerolitos nos protege. Y nada así en mis entrañas, es cosa de tiempo para ser carne de los buitres. Muerte arribada, bienvenida seas, que tarde llegaste pero a tiempo me ultimaste. Sin gloria pero con orgullo, sin olvido pero sereno, me entrego al sueño permanente y al descanso eterno, donde todos llegan. Solo caigo a la propia muerte, y el pulso del último ademán persiste, como el rasgo primordial de lo eterno, cuando se allegan a su orilla las oleadas del mundo disperso y fragmentado. La eternidad está constelada de gestos como el mío, y ellos son el referente para entender esta suerte de vacío inmenso e íntimo a la vez. Parte de aquello superior, solo la nobleza nos estima y la integridad nos sustenta, pues aunque pocos lo crean, la persistencia en los vencidos es frágil como la escarcha de la laguna, y por ello nos debemos a nuestra honra. Cuidado con la vida y sobre todo con sus últimos momentos, que se congela la actitud y se hace gesto de ultratumba, para que vayan comprendiendo que solo es exterior la apostura del alma, cuando el cuerpo ha concluido; ¿cómo llamarlo?; ¿dimensión eterna?, ¿superioridad de lo efímero, que se suspende en su pulso permanente?. Nada así pero asumido, es la vida eterna.

Suerte de arrojo y calma;
ola congelada en el brío,
algo de eso,
pero no solo aquello,
pues de todo se empapa,
y a todo supera.


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