El Derrumbe
Sergio Meza C., Villa del Cobil, Rengo, Cachapoal, Chile, Sudamérica - 01-08-2006 18:07:02 | Categoria: Poesía
Todo era luz. Ahora por esas cosas del destino una viga detiene a los siete pisos que me sepultan. Solo escuché un ruido sordo y potente; el resto fue silencio y un sueño del que salí despierto por casualidad. Respiro, la noche es día y el día noche desde hace varias horas (no recuerdo cuantas). No soy parte del problema, pero soy víctima de las consecuencias. Suspendido en una Duda tan homogénea como la oscuridad completa espero, en el silencio Absoluto de los sentidos, alguna suerte de fortuna extra que me permita hacerme oír, no sé por quien. Por alguna razón nada temo. Solo siento la sed que me quema y el hambre que me desgasta. Duermo, despierto, vuelvo a dormirme. Tal es el silencio, que los oídos se me abomban. Desgastados los recuerdos, los temores y la imaginación, me entrego al letargo final, del cual creo no saldré vivo. Morir es un paso lógico; vivir un remanente. Despedido de todos ya, creo que dormiré finalmente el sueño suspendido del que acoge la hora eterna que no termina ni comienza; ella es para mí un hecho casi tangible. Algo debe haber pasado al respecto, pues no percibo instante ni suceso. Soy, una suerte de sutil murmullo de un envío abstracto inmaterial y accesorio. Mezquindad del cuerpo la mía, sin hambre, sin dolor, sin luz ni momentos, duermo, despierto, y despierto en sueños sin asombro ni premura. Soy lo que fui al parecer; soy lo que soy en el instante de la existencia de aquello que ya no es sino lo etéreo. No hay movimiento, ni percepción de espacio. Creo haber fallecido, me digo, pero al decirlo me apersono en aquel que se concibe como si todo el universo fuera solo su comienzo y su fin. Dios es como lo que siento; una suerte de entrañas infinitas sin fondo ni cúspide. Alguna vez un edificio de departamentos, donde esperaba la visita de una mujer que prometió (y la objetividad de mi verbo me aterra) acostarse conmigo a copular, cayó sobre sí mismo, dando cuenta de sus habitantes. No creo haber sido encontrado, pues saldría del suspenso eterno donde creo estar. Noche sin fin la mía; presiento que en mis recuerdos hay un lugar adonde debo ir a buscar la salida de esta situación sin sentido aparente. Limbo; Purgatorio; Infierno; son palabras que me martillan el pensamiento como si debiera optar yo mismo por una de ellas y salir hacia la especie de luz del sentido de la eternidad subyacente. Pero hay tiempo; en la agonía del pensamiento que vaga por el vacío y la fracción anterior a la no existencia, hay tiempo; un tiempo que es una suerte de ilusión peligrosa; como cuando alguna vez (creo) fui aquel que caminaba por algo así como un mundo circular y subordinado a tres medidas perpendiculares entre sí y pertinaces. Debo haber tenido un nombre; debo haber sido algo más que un Mantra perdido del ser entrampado en sus miserias encarnadas. Qué soy ahora; qué es “ahora”.
Siento que incluso mi conciencia se termina por alejar en el vacío sin rumbo; como si se acallara, y apenas escuchara un murmullo, parecido a la distancia sobrepuesta en la nada teñida de sordera inminente.
No escucho ya; no me escucho, no se nada sino que me extingo. Los recuerdos pujan por volver; o algo así como sucesos extintos pero con instinto de flotación. Eternidad cruel la mía, pues de algún modo ya no soy sino el punto sin dimensión alguna, que ocupa un lugar en el propio recuerdo de la soledad cósmica que conformo. Universo de abandono soy. Ente incapaz pero existente. ¿Qué será de mí cuando duerma mi anhelo de esperanza divina?.
Ya nada queda sino una sólida y espesa calma que me abraza. Dormir es una excelente metáfora a este estado del no ser presente. La nada se acerca, pero algo fui. Adiós. Sea quien sea, me despido y me entrego al fondo de aquello que no es oscuridad, pues ella es luz a cambio de esto que no se percibe sino como abandono y olvido. Todo es una suerte de trampa olvidadiza.
Soy lo que no existe,
al punto anterior a la nada
más diversa
y ajena.
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He disfrutado mucho tu escritura Sergio, y tambien algun comentario tuyo en el blog de Fernando Flores. Te escribo desde lejos, en la anioranza de la buena palabra y del bosque Chileno, Shanghai, China. Gracias.
Comentario de Jaime Ubilla hace 3 años y 41 meses
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Me gustó mucho el ritmo de la esccriutra. Además fui sintiendo lo que sentía el protagonista y el final, excelente: "Soy lo que no existe, al punto anterior a la nada más diversa y ajena".
Sergio disfruto mucho leyendote.Comentario de erika contreras hace 3 años y 41 meses
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Hola!, me gusto mucho tu blog, que bueno que me dejaste un post, si no, no habría podido seguirte.
Muy buenas letras sergio!, saludosComentario de Elizabeth Zegpi hace 3 años y 40 meses
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gracias por invitarme... muy bueno este espacio d palabras..
seguire por aki!!!Comentario de llenadementiras hace 3 años y 40 meses
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uiii esto me encanto, que lindo escribes y gracias por tu invitacion
te dejo mi abrazo y gracias
besos y sueñosComentario de Freyja hace 3 años y 40 meses