Las Grandilocuencias
Sergio Meza C., Villa del Cobil, Rengo, Cachapoal, Chile, Sudamérica - 05-07-2006 10:39:00 | Categoria: Micro Cuentos
Conózcalas; puede que salgan más.
Alejandro Magno Mira el Camino AndadoTrazada la vía sin retorno que he configurado, mi muerte no será sino el inicio de la impronta imperecedera e inmaterial que rige los territorios y las cuencas. Sobre mi vientre brotan flores y hierba; mi casco es una vasija.
Los más fuertes que gobiernen, al arbitrio de su sable, que solo el tiempo decanta la obra. El momento obnubila al ignorante.
Antoni Gaudí Concibe La Sagrada FamiliaLas humildes hierbas que soportan, la arboleda inmaterial y sometida, resuenan en las piedras de las cumbres. Pórtico arremolinado y vertical, tuerce tu empeño y atrapa los decenios, que alguna vez terminaremos tu apostura, a la mayor gloria del que es y que será.
El Greco Finaliza El Entierro del Conde de OrgazDanzando la rueda etérea de mi coherencia, asciende mi arte hacia los cielos. Soy Doménikos de Creta, el color sabe de formas y de plegarias. Religamos la tierra y el cielo como un manantial inverso, a la mayor gloria y grandeza de Dios.
Vértigo vertical y temeroso soy. Pincelo mis más queridas teología imaginarias y encamino la contemplación transfigurada, como si el color fuera el camino, y el Señor fuera el arribo.
Juan Bautista Rayando con un Palo la Tierra ResecaVienen por mí. Estoy aterrado. ¿O acaso pensaban que mi poder era parte de mi destino?
La Creación del Mundo Según Dios, Traducida al Lenguaje HumanoSoy yo, y desde aquel que fue quien seré, estoy a la deriva de mi auto-contemplación. Fui siendo, y existiré como existo; otros serán desde mí, y ellos abandonarán el manto de mi sereno y empecinado verbo de inmateriales potencias.
Serán y serán otros, y ya no seré solamente el que deshace las sombras, sino que algo más dará penumbra a mi luz, y todo así, el tiempo surgirá como el aire y las magnolias, sobre la cual un cierto niño contempla, ¡oh hallazgos!, el color que se deshace en las retinas de quien subyace, como el pez del agua hacia el sereno insecto que se destina a transferirse en las fauces de su destino.
Amén.
Y así amaneció el octavo día, a la sazón, el primero del resto de los ordinarios lapsos, que abrazan la porfiada marcha de los predestinados.
La Mirada de Cristo Previa a Su DecesoComo una lluvia de naipes me desgrano y aventuro, una suerte de muerte contemplada, desde el dolor de manos y pies; pues de simultanea fortuna, sonrío mi tortura, a la vista de un horizonte inmutable y reseco.
Mañana será otro día, que podría ser eterno.
La Última Mirada del Militar que Soltara la Bomba Atómica Sobre HiroshimaTodo gesto es un acto en este vuelo.
La deriva serena del navío de la muerte y la destrucción, avanza rauda por el océano del lodo pestilente. No soy nadie, pues si me hubiera negado, otro habría tomado mi lugar, y este bebé dormido, caería igualmente al sueño de sus destinatarios vaporizados.
Ve, niña indolente; traza la patética curva de la Desolación, que de vuelta a casa no seremos sino sombra, pues ni siquiera la culpa nos toca; nada somos y nada seremos; portadores de la venganza, vestida de Torre de Babel Radiante.
María Magdalena EnamoradaEternidad, desamparo adormecido. Todo resuena en mi corazón, como el designio implacable de la vida y la muerte. Atrapada en mi coraje, entrego mi alma al juicio de la historia, que muchas como yo, sufrirán la triste crucifixión moral, por el hecho de amar y trascender.
Aquí yace María Magdalena, enamorada del hombre correcto, en el más revelador de los momentos.
Napoleón Atisba la Victoria en AusterlitzLos tres reyes que somos en el campo, triunviramos la solemne coreografía de la Victoria anhelada.
Avergonzados ellos, bajo la bota de mi orgullo y mi genio. Camino sobre el retumbar de cañones y el fragor de la muerte. Pienso. Solo pienso, y fluye un hilo de gestos y señales abanderadas. Dirijo la orquesta disonante de mis hombres y mis armas. Sumo sutilezas descomunales, que ya habrá tiempo para el ocaso. Ahora no es el momento.
Oficial de Caballería Yanqui Exterminando Indios SiouxBuen salvaje fuiste, hasta que te cruzaste en el camino del pie resonante, de la manga de langosta del progreso y la expansión.
Nada personal.
Órdenes acato, así que “con tu permiso” que vengo a degollar a tu pueblo, a tu esposa y a tus hijos.
Picasso Concibe el GuernicaVuelco los reveses como un juego, hasta que el bombardeo y la muerte dieron justicia a mi arte. La madre clama con el niño desfallecido y la luz artificial resuena como un cóndor bombardero. Todo unido y ataviado desfila en ritmos vertiginosos. Caballos adoloridos y armas trizadas. Como El Greco pintara, dejo el color subordinado. Orgullo siento y consagro mi ordenamiento. Canto a Guernica acribillada.
Santo Tomás de Aquino Agonizando en Fossanova¿Y si mi obra no fuera producto de un alma convertida, como sí lo fueron las caricias de la madre diligente, que corre desde la esquina donde clama por comida, hacia el niño caído en la helada charca donde juega?. ¿Quién fui o quien seré?. Reconocido escritor iluminado acaso, me permito dudar de todo, para llegar desnudo y temeroso. Ya dirán algunos, que no habrá peor demonio, que el digno convencido de su honra.
Un Soldado Inglés Caído en las Arenas de NormandíaRespiro entre las arenas. Todo parece destrozado; mi cuerpo, mis manos, mis piernas. Respiro. El rabillo de mis ojos atisban la callada acometida de mis camaradas. Late mi cuerpo y acoge las dispersas balas que otros no conocieron. Muero. El mar a mis espaldas. Una araña pasa frente a mis ojos, y por esas extrañas cosas de la vida, acontece con el marco de toda la empresa de lanchones camarógrafos, ingenieros y lanzallamas. Toda la guerra que decae, es la obertura del insecto que comprendo y concibo. Su libertad es otra. Mi esclavitud es otra. Ni libre ni prisionero me duermo. Adiós a todos.
Vercingetorix Decapita al Último de Sus Enemigos Antes de Arrojar Sus Armas a los Pies de Julio César[Europa, unas décadas después del nacimiento de Cristo]
Mi derrota derrumba a mi pueblo. Quien se delinea en la ladera no es otro que el invasor, recubierto de mantos flamígeros y armaduras labradas. Su cabalgadura respira el vapor de la matanza. Iré a él con mis armas desvanecidas, pero con el fragor de mi coraje, eternizaré el mandoble final del guerrero enemigo, pues será el último de los caídos en la última de las batallas . Honrado seas, y ahora muere.
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Siempre es interante escucharte (leerte) ya que tienes un punto de vista fuera de todo hecho, estas aparte.
No se puede saber que vas a opinar, quizas porque no eres tan emosional como otros que escriben...
Me gusta la idea que desarrollaste. Hay un libro, El Libro Negro, de Papini, donde el protagonista entrevista a los grandes personajes y salen con comentarios impensados pero posibles dentro del marco en el cual son presentados.
Espero seguirte escuchando en mis lecturasComentario de Hugo Dufey Mesa hace 3 años y 41 meses