El Número de Oro en La Divina Proporción
Sergio Meza C., Villa del Cobil, Rengo, Cachapoal, Chile, Sudamérica - 12-06-2006 17:39:33 | Categoria: Blogeando
El último día que estuve en la Universidad, en 1991, me proveí de sendas copias de los libros de Matila Ghyka; Los Ritmos y Los Ritos respectivamente, editorial Poseidón, Barcelona, 1984.“Este libro es una continuación y una ampliación de mi Estética de las Proporciones en la Naturaleza y en las Artes” (Colección La Pensée Contemporaine, Ediciones de la N.R.F., París, 1927. Traducción castellana: Editorial Poseidón, Barcelona), dice Don Matila al inicio del primer tomo, pero no es problema esta concatenación para meterse de lleno en la constante de la que trata esta interesantísima obra, la que, creo, toda persona relacionada con el arte de trazar generatrices de todo tipo debiera conocer; aludo a trazadores, topógrafos, arquitectos, carpinteros, albañiles, muralistas, enlucidores de muros, ebanistas y otros oficios encausados por la seducción estética de ciertos ejes generadores, que “como que surgen” del propio trabajo, en la propia mano o en las manos de otros con los que nos encontramos cuando debemos levantar situaciones existentes.
Vivimos una época, como me señalaran en mi Escuela, de formas en libertad, donde el tema de esta constante no nos preocupa demasiado. Pero no es el punto, pues esta resultante de dividir ciertos anchos por ciertos largos o viceversa, es una realidad recurrente en nuestro cuerpo, nuestro andar, nuestro ver y nuestro percibir de las cosas que nos rodean, sobre todo en un bosque, más que en las ciudades, donde los pentágonos, estrellados o no, nos persiguen, desde cualquiera de sus tramos ordenadores.
La constante phi es una condición de las cosas, que a veces se volvió reglamento de ciertos edificios tan connotados como el Partenón, Nuestra Señora de París u otras pedrerías dispuestas con la señal que todo lo inunda.
Una vez hablaba con alguien que afirmaba que los arquitectos deberían asumir esta relación periódica, así como un pie forzado. Craso error me dije (suelo no discutirle a las personas), ya que es la espontaneidad de las cosas la que da cabida a la constante aludida, al punto que ella se hace espacio, si no en las ciudades, en los barrios, en las calles, en los predios, en las casas, en las molduras o en las cornisas, en los parques y en los mismísimos árboles, DE POR Sí, sin necesidad de que surjan las obligaciones humanas al respecto.
¿Cual es el Número de Oro, alojado en La Divina Proporción?;
Respuesta Banal; “Raíz Cuadrada De Cinco Más Uno, Partido Por Dos”.
Un dato: tomen una tarjeta de visita (una de dimensiones acostumbradas), midan con exactitud sus dimensiones y dividan la medida mayor por la menor, y así con cualquiera de los formatos ISO).
Hasta pronto.
[Volver a la Página Principal de este Blog]
Comentarios (0) - Referencias (0)