Más (+): segunda parte
Sergio Meza C., Villa del Cobil, Rengo, Cachapoal, Chile, Sudamérica - 31-05-2006 19:08:56 | Categoria: Filosofía

¡Vamos!, decir dos es decir mucho, en este contexto de ir viendo los máximos atributos a las cosas más nimias y casi inexistentes.
“Dos”; par, ambas cosas: aquello y esto; al menos dos cosas implican una sucesión que en nuestra realidad tiene sentido. ¿Qué sentido tiene aludir a esto y no a aquello en la eternidad? (esa eternidad que nos prometen los textos sagrados, y que antes de todo estaba ahí, salvo por “eso” que solo se encontraba en un rincón de la potencia más sagrada y constructora).
¿Qué sentido tiene lo múltiple en la eternidad cuando todo es al unísono, y en una suerte de “instante eterno" donde nada transcurre pues todo ocurre?. Toda multiplicidad debiera ser parte de la abstracción, con origen en la existencia de las cosas en el universo. Y volvemos a eso de decir que las abstracciones basadas en cualquier igualdad, ligada o tendiente a la identidad, provienen del mundo físico.
La abstracción en sí debiera ser una visión de los seres vivos (las gallinas cuentan a sus pollos, así que a lo mejor no solo los hombres abstraen) en función de su entorno o mundo.
Especulo tanto en torno a estos temas (sí; especulo, ¿o qué creían que hacía?; esto no es ciencia, puede ser filosofía, con matices de palabras colmadas, alias poesía). Puede ser que nuestras percepciones metafísicas no sean más que un juego semántico y lingüístico que proviene de simples extrapolaciones, interpolaciones, o cualquier otro tipo de “polaciones” alrededor de la realidad (¿realidad?). Entonces sería todo ese más allá del origen de los tiempos una ilusión fruto de la capacidad de la razón de establecer límites; unos reales y los otros imaginarios. Ejemplo de un límite real; la muerte de los animales. Ejemplo de un candidato a límite irreal; el vacío en el universo, al cual además se le quita el espacio-tiempo (le llaman la nada algunas personas). Si quito el espacio-tiempo de un lugar donde solo eso queda, estando carente de toda partícula o rastro energético, se supone que ahí si que hay “nada”, pero hablamos de una nada que al ser nombrada pierde su sentido. En fin; hay límites del lenguaje y la percepción para estas cosas, como la deseada visión de Dios.
Dualidad, unidad, Dios, espacio-tiempo, nada, límites reales e irreales del pensamiento y dentro de él del raciocinio. Dejémoslo ahí por mientras. Y denme unas horas para seguir.
Para ir a "Más (primera parte)" hacer click AQUÍ
[Volver a la Página Principal de este Blog]
Comentarios (0) - Referencias (0)