Lawrence de Arabia
Sergio Meza C., Villa del Cobil, Rengo, Cachapoal, Chile, Sudamérica - 13-03-2006 23:44:52 | Categoria: Cine
David Lean; Director [1962]
“Tomás Eduardo Lawrence: militar y escritor inglés (1888-1935), agente británico en los países árabes del Próximo Oriente; autor de Los Siete Pilares de la Sabiduría.” (Pequeño Larouse Ilustrado 1995).En ese entonces y ahora en el desierto africano no hay unidad de los pueblos, y aún se pueden ver algunas caravanas que atraviesan los secos y pedregosos arenales del desierto, desde una tradición nómada. Tribales entonces y ahora, a la suerte de sus recursos navegan por una modernidad contradictoria. Todo esto lo sabemos y a esta luz es que podemos ver a este personaje, Lawrence de Arabia, que en el Filme se presenta algo desquiciado, y en el límite de la cordura.
No daremos por históricos los hechos presentados en la Película, pero dentro de ella son un hecho a debatir.
Arabia denomina la Película, a estas zona reseca, sobrecogedora, amurallada y resonante, sobre las cuales levita la vida con una gracilidad propia de las esporas por la campiña en la primavera de otras latitudes. Precaria existencia pero provista de un furor y un salvajismo admirable. Lawrence aparece como un oficial inglés que fuera capaz de ganar la confianza que ni la fuerza ni la misma raza logró, pero todo momentáneo, como les ocurre a los seres excepcionales puestos en una situación extraordinaria, ante desafíos y ambiciones equivalentes.
Lawrence, como un flemático agente militar oficial, llega a este continente bajo el imperio de una Inglaterra colonial deseosa de mantener o expandir sus dominios allende su isla original, no recuerdo si por la guerra o por otros detonantes. Dentro de los pueblos que manifiestan contraparte contra la corona británica, extiende un manto de confianza que sabe absorber de manera tal de guiar desde dentro los destinos de los árabes, que unen sus fuerzas para combatir contra un enemigo aparente y otros varios escondidos tras la ayuda y la cooperación internacional.
La Palabra permanente de este Filme es “sobrecoger”. Por todo se sobrecoge el espectador; por el ritmo cansino sumamente apropiado para la radiación inclemente y luminosa que se vive en los desiertos africanos, por la amplitud de las locaciones, por el extremado temple de los protagonistas, que desarrollan sus tragedias ante enemigos tan avasalladores como lo fuera el Sanedrín de hace más de mil novecientos setenta años atrás para un Jesucristo entregado a su propia y generalizada tragedia predicha.
Consume el odio, consume la astucia, consume la valentía, la ambición, la indiferencia asesina, la locura, el sol, el vestuario, los rituales, las acometidas a trasmano de ciudades distraídas ante ejércitos suicidas; consume el alma la matanza, los disparos, los pozos vitales, los hilos de progreso que se tejen sobre un territorio ingobernable, y así.
La victoria resulta ser un desafío mayor que la derrota, como es demostrado en este Filme, cuando dueños de su destino unificador, las tripas de un pueblo optan por disgregarse y seguir adorando la sequedad ingobernable de las vidas solitarias del desierto, no obstante la influencia de un Lawrence ya desorbitado no solo por su carácter, sino por los hechos, que inclusive involucran una violación sodomítica en su contra por parte del enemigo.
Lawrence solitario y dejado hacer hasta reventar por sus superiores, vuelve a Inglaterra, donde prosigue su existencia, perdida en una realidad indiferente ante sus gloriosos logros manipulados sin piedad o así se percibe por lo menos.
Y la tragedia continuará sin él.
Una Película impresionante, donde la construcción de los personajes es tan potente como los escenarios, la música a la altura capaz de abrazar los espacios con sus acordes coincidentes con la extensión, los parlamentos inversamente breves, la edición sin sorpresas, los vestuarios son los adecuados para entender el rigor del suelo, del aire, del polvo, del calor; todo para mantener durante horas el sutil suspenso necesario como para entregarse a una contemplación integral, no obstante la actuación ideal de Peter Otoole, quien, por otras Películas que le he visto, suele acaparar los primeros planos con una mirada sugerente que acaso inclusive podría ser espontánea, pero repetitiva sin Duda.
[Volver a la Página Principal de este Blog]
Comentarios (0) - Referencias (0)