Todo Fluye y Se Dispersa Como El Humo Por Las Rendijas
Sergio Meza C., Villa del Cobil, Rengo, Cachapoal, Chile, Sudamérica - 19-01-2006 14:00:04 | Categoria: Poesía
Siendo todo lo que manifiestamente se presenta como el díaQue es luz y como tal brilla desde un sol que se percibe
No así pero desde sí se esconde y relativiza en sus señas más profundas
La acción permanente del que vive en precario equilibrio
De manera tal que nunca sabremos si bien obramos
Salvo por alguna medida final que nadie puede demostrar
A no ser que ocurra por el arribo de la fe a la vida de los hombres.
Pero creyendo no nos abandonamos a nada
Pues quien seguro se encuentra disfruta
de una complacencia parecida a la gula
A ese comer por comer
Ni por ansiedad ni por necesidad
Sino por vivir el pleno derroche
De lo que se encuentra a la mano
Para dejar ser a los sentidos
A los que no se les da
Sentido
Ni reprimirse ni abandonarse
Siempre a la par
Así se nos pasan las horas
Los días y los años
En una masa informe de certezas que no son tales
Salvo por una difusa percepción de rumbo
Todo difuso
Todo es difusamente acaecido en la existencia de los hombres
De manera tal que la victoria se vuelve en contra
Más que el derrotero del fracaso
Desde el cual siempre se renace para ser en un segundo aire de esperanza
Pero tras el éxito pleno del que logra exactamente lo que quiere
Solo sobreviene un Derrumbe paulatino de las cosas importantes
Como una suerte de depresión abrupta
Como cuando tras hacer el amor sin el amor que el acto requiere
En el fondo sabes que fuiste con el ímpetu de quien acomete una Batalla
Para ser todo en cualquier parte menos en el corazón
Que queda herido de banalidad
De vacío sin trasfondo inconmensurable
Que es como caer desde el borde opuesto de la ladera más fecunda
La vida es como la campiña verde
que se retrae desde sus bordes hacia un río disperso
de malignas especies y seres extraños
que rondan como rodea la mosca a la fruta más dulce
Para dejarla defecada y sombría
Lista para podrirse sobre la mesa más exasperantemente limpia y ordenada
Paradojas
Déjate caer sobre las Dudas mas profundas
No seas como el triste funcionario que de tanto timbrar el mismo formulario
Encontró la muerte de cara al propio reflejo
Como un ángel turbio que logra refundirse en la propia miseria
No tengas la razón demasiado tiempo
Que el que no yerra se hunde
Que el que se retrae termina por derrumbarse
Que el que vive triunfalmente retarda su pasión
Dejada en las cosas severas del angosto camino
De la suerte de certeza
Fruto de la Duda
Con el remanente del camino acaso mal andado
Nunca sepas demasiado
Siempre dóblate ante la insegura ternura
Que la inseguridad de quien quiere caminar pisando
Sin matar el hormiguero
Tiene sus cosas tristes
Pero tiene mucho de sacrificio propio por la muerte ajena
Pasión delimitada por el dolor
Súbete a la montaña rusa
De quien vive y muere en cada instante
El problema es la causa
La derrota, la siembra
Y si por esas cosas te sorprendiera la saeta apuntando certeramente sobre una peana desvanecida
También permítete el goce de quien no anhelando la furiosa victoria
Subió al podio humilde del esporádico afortunado
Camina el propio camino y no te dobles hacia el surco ajeno
Que tristes semillas serán las impropias
A contra-canto del germinar maestro
de los propios gestos que en otros serán eternos.
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