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Poesía de las Ideas / Son Propiedad Intelectual Previamente Inscrita / Blog de Sergio Meza C. ____________________________________________________________________________ Literatura, Filosofía, Arquitectura, Urbanismo, Cine, Música

La Culpa

La culpa es un sentimiento de responsabilidad pasiva, ...

... por cuanto hay culpa de un modo manifiesto, si y solo sí nos encontramos ante ella, como si fuera una muralla infranqueable de la cual no podemos dar cuenta.
Entonces tiene culpa aquel que no se encuentra dando su propia lucha por vencerla, de tal modo inverso que si me detengo a descansar durante esta Batalla interna (porque siempre es interna) me siento digno y pleno, ya que estoy en el camino correcto de corregir mis errores.
Si estoy luchando correctamente contra mis culpas, esta culpa ya no es tal de un modo temporal, sensación tramposa y virtuosa a la vez, pues si me dejo engañar me dejo estar, ya que logré esa sensación de abandono de la culpa, y por otro lado paralelo, esta sensación temporal de victoria me muestra que estoy en el camino adecuado. Así que el cuidado es garantía de buen distinguir en estas cosas.
La culpa es un sentimiento de impotencia también, ya que de tener la potencia necesaria para asumir la lucha en contra de mis culpas, entonces ya no estaría detenido de este modo pasivo y perjudicial que me atormenta, dado el caso.
Si tengo culpa, y esta culpa me la guardo para mí, pasivamente, entonces hago de ella una herida abierta que sangra… hasta que llega el olvido.
Tras los años puedo desentenderme de ella, si mi sentimiento de culpa no es grande y si el tiempo ha logrado cicatrizar las heridas fruto de mi acción, lo que es bueno ya que no puedo ir cargando con todas y cada una de las culpas producto de mis errores, por cuanto fallo y me equivoco permanentemente y sería muy perjudicial para las acciones futuras acarrear tal saco de información que me inmovilice ante un porvenir por hacer. Pero si mis acciones que me han generado la herida culposa trascienden el hecho en sí, encarnándose en el mundo en las consecuencias directas e indirectas originadas por la acción culposa de las cuales puedo dar cuenta y distinguir, entonces sentiré que he perdido el control acerca de mis actos sobre el mundo, lo que me generará una sensación, ya no de culpa, pero si de un fracaso profundo en la existencia, todo a la escala y proporción en relación a las acciones culposas que he tenido a mal realizar.

Ahora, recursivamente por cierto, es nuestra culpa si sentimos culpa y nada hacemos, ya que un hombre virtuoso en este contexto, es aquel que cabalga el potro de la acción certera, capaz de reaccionar de inmediato hacia sus propios errores, como reacciona una celada ante su presa. Y más aún, mejor es aquel que es capaz de prever lo malo que hará y mejor no lo hace, pues está seguro que será pernicioso para sí o para lo o los demás, y por ello omite la mala acción.

En este caso la celada es el espíritu activo y potente; y la presa es la acción, sorprendida en el mismo acto que ocurre o antes de originarse, de manera tal que la culpa sea efímera o ni siquiera alcance a existir, o solo exista en potencia y no en acto.

Finalmente…

…¿Quién es este tipo de personas capaces de saltar de inmediato ante sus propios errores, de manera tal que sus errores sean vencidos antes de generar el daño que implica el sentimiento de culpa?

Y por otro lado ¿cuan grande es el error de omitir la audacia que aporta al mundo nuevos campos de oportunidades de crear el futuro, que no acontecerían si vivimos resguardando el error de un modo neurótico, así, haciendo de la perfección, ante nuestros ideales, nada más que un omitir el arrojo creativo y hacedor de escenarios donde explayarse en el ser?

¿Qué es más condenable o menos virtuoso?; ¿la pericia para aplacar los errores?, o ¿la audacia que hace mundo y abre campos de acción y oportunidades?

Claro el origen de la culpa, y claras sus limitaciones como inhibidor de la audacia, queda dejar para más adelante el establecimiento o delimitación del correcto equilibrio entre cautela y audacia, para bien generalizar en este caso, y sentir que el asunto se ha resuelto, al menos de un modo parcialmente pleno.


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