Eso de Hacer las Cosas Porque Sí
Sergio Meza C., Villa del Cobil, Rengo, Cachapoal, Chile, Sudamérica - 25-10-2005 23:01:08 | Categoria: Filosofía
No hay acto gratuito; todo es por algo que se hace,...
...conciente o inconcientemente; altruista o interesadamente. Entonces las acciones siempre apuntando hacia algún sentido, son eficientes en la medida en que suelen, estadísticamente, apuntar a la menor cantidad de partes cada vez, de manera tal que si alguien logra hacer de sus actos un continuo de convergencia hacia un solo sentido, por ejemplo, es posible que tenga más probabilidades de lograr aquello que sus acciones predican o insinúan. Todo en la medida en que sus acciones, además de tener el sentido correcto sepan ser asertivas.Actuar con sentido y certeza parece adecuado, más ¿cual es el carácter de ese sentido que lo hace justificable y adecuado?
El carácter del sentido correcto es el de la sensación de plenitud espiritual, relacionada con el amor que se siente y se desea transmitir, y así, el sentido amoroso de los actos es el que probablemente tenga más posibilidades de acertar en su efectividad.
Como hablamos en otro momento, amar es dar y cuidar la vida, y por lo mismo, las acciones y realizaciones de nuestro ser en el mundo que se relacionen con dar y cuidar amorosamente, serán aquellas que estamos llamados a buscar en cuanto efectos de nuestros actos o inclusive de nuestras omisiones, que es una manera extremadamente inversa a lo que acostumbradamente entendemos por obrar manifiestamente; ejemplo, evitar vengarse agresivamente de alguien, por las razones que fueran.
El sentido práctico del amor es el que dice relación con la naturaleza instintiva más compleja del ser humano, ya que amorosamente actúa quien logra llevar los hilos de sus instintos todos, de una manera armoniosa y equilibrada. Más que esto el amor no es, pero mucho más que esto el amor se hace sentir en nuestro interior, al punto de ser catalogado inclusive como el sentimiento más loable que existe, que desde muchos puntos de vista podría serlo dentro de una sociedad de individuos de una misma especie…humana.
La verdad es que es una práctica enajenación de la conciencia esta de sublimar el amor al punto de llevarlo al campo extraterrenal, y es explicable por esa tendencia de los hombres a sentirse superiores a sus propios instintos separados todos y cada uno en su capacidad de análisis.
El lenguaje de la moral y de la virtud es el llamado a realizar y traer a presencia ante el intelecto esto de que el amor es originado en lugares allende nuestro cuerpo y nuestra alma a él encadenada. No es el momento ni se dan los argumentos como para debatir acerca de esto último, pero es que el amor, que es nuestra plenitud humana, es nuestra plenitud animal también; imagino metafóricamente, un grueso manojo de hilos de cobre, por donde van cada una de nuestras tendencias naturales a actuar en casos distintos, como huir de un barranco, o proteger a un ser débil, o preferir rescatar a nuestra descendencia por sobre el resto. Luego, este manojo grueso de cables, cientos de ellos acaso, son los que convergen a alguna zona de nuestro cuerpo, o a nuestro cuerpo completo sistémicamente hablando, para hacernos actuar con amor, o sea, con sentido correcto e integral de las cosas, o también con asertiva manera de resolver. En fin. Puede ocurrir que aparentemente dé la impresión de que actuamos de una manera gratuita o entregados al azar de los efectos que no gobernamos, pero es difícil pensar que en realidad la vida tenga actos azarosos dentro del sistema de la existencia y del mundo, por cuanto la coherencia de las cosas, que se percibe en su capacidad de aparecer distinguibles ante nuestra percepción, no obstante ser todo una sola cosa, pero presentarse en partes como imagen y semejanza del total, es fruto de una tendencia unívoca dentro de lo que podría llamarse en conjunto universo de la creación, o de lo existente, o de aquello que se presenta o aparece o es medible y verificable como una particularidad inserta en su propio entorno.
Seres integrales somos, y como tales estamos llamados a actuar y crear efectos sobre nuestro entorno, y de esta ligada manera de ser es que resulta difícil pensar que, aduciendo algún tipo de inconciencia propia sobre nuestras acciones u omisiones, podemos justificar algo tan inconsistente como es desdecir nuestra esencia de seres discretos y sistémicos orgánicamente.
Actuar entregados al azar de los resultados es, por lo tanto, cometer engaño con uno mismo o con los demás, lo que puede estar mal, claro, pero no puede ser sin querer, por todo lo que se ha discutido en este mismo escrito.
Parece que este asunto de los principios y su correcta interpretación hecha efectos, es un asunto relacionado con lo anterior.
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